Sin querer caer en simplismo diré que lo que conocemos sobre
la creación es apenas un destello, o
ínfimo en relación a lo que desconocemos: pudimos saber gracias a una infinidad
de sabios que nos precedieron, entre los que se puede citar desde Hermes Trismegisto en los albores de la historia hasta
Hawkins en sus finales: Fin de la
historia, nacimiento de la postmodernidad, discusiones van, discusiones vienen.
Pero es Hawkins quien dijo que todo aquello que es materia y en último término
energía en diferente estado de vibración se encontraba “in illo tempore” contenido
en un reducido espacio asimilable al tamaño de una pelota de baloncesto, antes
de la gran explosión o Big Bang: ahora también algunos elucubran que aquella explosión nunca ocurrió, y que
expansión y compresión son estados alternados que se suceden rítmicamente. De
ese estallido del cual todavía el universo goza
su expansión, y en la cual viajamos por el tiempo y espacio, surgió todo
aquello que salpica el cielo en miríadas de astros que nos dicen, son más que
granos de arena hay en la mar, e incluso nuestro hogar: el erróneamente llamado
planeta Tierra, cuya identidad correspondería ser Agua, ya que paradójicamente
es más agua que tierra, elemento vital, este maltratado planeta sería una de esas infinitas
partículas, o astillas, o chispas que escaparon de aquella explosión o verbo como
lo refieren las sagradas escrituras, iniciando la creación.
El resto, es decir aquello que circundaba esa esfera antes
de la explosión, donde se contenía todo lo que hoy vemos como materia: es el
vacío: el infinito vacío o éter, lo que
vendría a ser una sustancia intangible aunque no vacío o nada tal cual lo
suponemos sino otras formas de cuerdas energéticas más sutiles aún que las que conocemos en el mundo
físico, que es el que podemos dimensionar, con nuestras posibilidades
tecnológicas actuales.
Tras la gran explosión, estrellas y galaxias, satélites y planetas y un sinfín
de tozos de material cósmico iniciaron
un viaje a los límites o extra radios del
espacio: de esa energía original, en la que se alinearon o equilibraron en
órbitas con sus fuerzas de atracción y repulsión cual invisible esqueleto de
sostén, todavía estaríamos en la etapa de expansión. Nos dice Hawkins que llegará un día en el que esa fuerza se
agote y el proceso inverso, el de atracción,
volverá a juntar todas aquellas infinitas astillas y fragmentos, algunos
llameantes aún, otros enfriados durante el largo viaje (largo para nos, corto
para el Todo o Dios: ¿un segundo quizá?
Pero sin querer elucubrar demasiado en algo tan grande, más
siendo tan pequeño, de lo que somos
testigos apenas conscientes, mejor centremos nos en lo sucedido en casa: la
Tierra.
Tras el enfriamiento de ese magma de la chispa iniciática,
apareció el agua entre los vapores de amonio, dióxido y demás gases (algunos tóxicos
para las formas de vida conocidas).
Si la vida es nativa de nuestro planeta o si viajó en la cola de algún cometa o
meteorito hasta caer en forma de simiente o espora para dar inicio a una
evolución que nos lleva a ser lo que somos, es motivo de discusión y lo será
por largo tiempo y su exactitud solo pertenece a Dios, por lo que seguirá por
los siglos de los siglos siendo el Creador quien pueda cerrar esta puerta
abierta por nuestra curiosidad, aunque sabemos por dos vías que el orden de aparición de la vida sin dudarlo coincide
entre la opinión de los sabios y la de las escrituras sagradas del antiguo
testamento: primero fue el reino vegetal, luego el animal, finalmente de entre
ellos evolucionó el hombre. Ese recién llegado, último comensal que se apropió de todo para su gracia y
desgracia.
Sin dudas el hecho de que la mayor parte o contenido de los
compuestos orgánicos es agua es la razón por la que sabemos que de ella
evolucionó la vida. Sin dudarlo las
primeras formas de vida fueron simples en organización, invisibles al ojo
humano sin la ayuda de potentes lentes: serían las bacterias primero o serían Algas
procariontes las que volvieron una sopa
el océano de aquel silencioso o tal vez rugiente tiempo espacio y de cuya respiración
fueron dejando un balance positivo de oxígeno en desmedro del dióxido sobre la
naciente atmosfera. El dióxido comenzó entonces a ser la materia prima de la
materia orgánica.
Agua, tierra, aire y
fuego: los cuatro elementos de lo que todo estaría hecho
Reino Vegetal: reino productor o productores primarios
Aire y fuego
El reino vegetal es el prístino colonizador del mundo tal cual lo conocemos: lo convirtieron
en un lugar amable, habitable. Lo sacaron del estado primitivo inhabitable para
los consumidores y lo transformaron en fertilidad y habitabilidad.
Son los vegetales los generadores de la atmosfera que
envuelve al planeta, formada a través de eones: fruto de su respiración y del balance positivo entre el dióxido
secuestrado a favor del oxígeno generado
imprescindible para la aparición del tercer reino: el animal.
La tan mentada fotosíntesis es el milagroso y vital proceso
mediante el cual los vegetales toman la energía radiante que nos llega del sol,
para transformarla en energía química: en ese proceso que solo ocurre en la
célula vegetal, la misma toma el dióxido
del aire y el agua del medio para alimentarse y para reproducirse, rompe
también con aquella energía radiante que logra atrapar gracias a la clorofila,
haciendo la lisis o ruptura de la
molécula de agua y ensambla estas moléculas con las del CO2 formando cadenas
más largas llamadas hidratos de carbono o azúcares, dando tras esta actividad
como resultado un mono sacárido, la glucosa dejando liberado al medio ambiente
oxígeno .
6 COE+ 6
H2O----------------------------------LUZ-CLOROFILA----------------------------------GLUCOSA+
O2
SON LOS VEGETALES LOS GENERADORES DE TODAS LAS FORMAS DE
ENERGÍA DE LAS CUALES VIVE Y VIVIÓ EL HOMBRE A TRAVÉS DEL SENCILLO hecho DE SER
EL REINO PRODUCTOR
No energía eólica, en lo cual todavía tenemos mucho para
aprender de la naturaleza. No energía lumínica ni geodésica sino que energía
química para el abastecimiento del combustible de los animales: los alimentos
PRODUCEN ENERGÍA QUÍMICA EN FORMA DE GLUCOSA A PARTIR DE AGUA, AIRE Y FUEGO
LA GLUCOSA ES ENERGÍA Y MATERIA
Aunque Einstein dejó claramente establecida la
correlatividad entre energía y materia, la transformación que representa no
deja de ser un milagro porque en cierta forma se opone al tercer principio de
la termodinámica, cuyo sentido es opuesto al
formador o constructivo que representa de por sí el de la fotosíntesis.
Glucosa es un mono sacárido, al fusionarse con otro mono
formará un disacárido y así sucesivamente hasta por medios de largas cadenas
formar: almidón para reserva en órgano especializados (tubérculos en las papas, seudobulbos en las orquídeas) y
celulosa para el crecimiento expresado en nuevos tejidos vegetales, incluso las
espectaculares floraciones: materia para el crecimiento en nuevas células y
para compuestos de reserva.
Las primeras formas de vida son aún motivo de discusión y debido a su sencilla organización bacterias y algas cianofíceas son a las que se
les atribuye las mayores posibilidades de ser las prístinas formas vivientes.
Algas verde azuladas, o bacterias organizadas, seguirían en
el orden de discusión mientras nos, quedemos conformes con que ellas crearon la
atmosfera con ese veinte y dos por ciento de oxígeno que volvió posible la
aparición de la vida animal. Pero no sólo crearon “in illo tempore” sino que continúan haciéndolo incesantemente y es
lo que mantienen día a día en una silenciosa y tenaz lucha manteniendo ese
equilibrio que vuelve posible la vida.
Nos dicen también que esa capacidad de asociación que
llamamos mutualismo, engendró luego la evolución. Desde los primeros individuos
unicelulares capaces de multiplicación por partición o división hasta las
posibilidad de o generación sexual en
organismos con una verdadera organización interior en órganos especializados
para cada función (reserva, multiplicación, absorción de nutrientes, etc.)Hablando
de mutualismo encontramos en la familia orchidaceae un excelente exponente de
esto cuando decimos que su simiente para germinar necesita una asociación
simbionte con un hongo del género Rizobium, y parar vivir posteriormente,
también dependerá de ese mismo hongo.
La evolución fue un largo
camino que insumió millones de años aunque su relato pueda y deba ser resumido en tan pocas líneas y al igual que lo que
podemos saber sobre el mundo espiritual es en base al espíritu, acontece con el
mundo físico al que con algunos cuantos fósiles y mucho espíritu, vamos armando
el gran rompecabezas que es el de la evolución y mucho suponiendo en base a lo
que vemos como se desenvuelven los
acontecimientos hoy.
Pero para abreviar tanta perorata y dejando la palabra a los
sabios de los cuales disto mucho, todo esto se puede leer en el tratado de E. Strasburger: “Toda la vida
animal, en último término, depende de los vegetales. Si no existieran las
plantas, no podría haber tampoco vida animal en el mundo”, dice E. Strasburger
en su Tratado de Botánica. Proverbial
sentencia largamente ignorada y la prueba está en la explotación irracional, en
el sobrepastoreo y muchos otros excesos entre los que se podría incluir las
guerras y pruebas nucleares, la acumulación de basurales por doquier, que han
puesto al planeta en estado de incertidumbre absoluta respecto a su futuro.
Al citar El Tratado de Botánica de
Strasburger me gustaría imitar a otro sabio, imitando otro sabio: Jorge Luis
Borges, una de las mentes más lúcidas de la humanidad): a él le gustaba jugar
con la idea de una biblioteca celestial o edénica( idea que en realidad
desarrollaría Swenderborg…………………….) en la que habría cien libros para disfrutar
por la eternidad: si se me diera a mí la
posibilidad de armar mi propia biblioteca celestial y tuviera que elegir cien
libros para ella, no dudaría en colocar al tratado de Botánica entre los
primeros,: se puede seguir en sus parte sistemática o especial la evolución de
los organismos desde las primeras unicelulares, pasando por las gimnospermas
hasta la aparición de las fanerógamas o plantas con flores propiamente dichas
divididas en dos grandes grupos: di y mono cotiledoneas. En alusión al número
de cotiledones que aparecen tras la germinación: di por dos y mono por un
cotiledón.
Evolutivamente
Tras la aparición de las algas, vendrán Briófitas
o musgos, Ptreridófitos con sus licopodios, equisetos y helechos para
finalmente dar lugar a la aparición de plantas espermatófitas o plantas con
semillas.
las Gimnospermas: plantas con reproducción
sexual pero con flores desnudas
Finalmente aparecen las fanerógamas o plantas
con flores verdaderas, divididas en dos grandes grupos: di y mono cotiledoneas.
Dicotiledóneas
Otras características también acompañan al número
de cotiledones en su diferenciación botánica: mientras que las dicotiledóneas
tienen el sistema de vasos conductores o nervaduras siguiendo un camino
dicotómico de ramificación, alejándose unas de otras en su recorrido a través
de las hojas, sus flores son generalmente actinomórficas o
de simetría radial y generalmente
cuentan con una dotación de 4 a cinco pétalos y sépalos para ejemplo pensemos en la rosa( pero de flor
simple que corresponden a las
originales, ya que las dobles son fruto del mejoramiento genético realizado por
el hombre a lo largo de historia a través de la selección)un duraznero o una
fragaria son también miembros de la familia Rosaceas.
Monocotiledóneas
Estas en cambio tienen nervaduras paralelas
o son paraleli nervadas y sus flores, raramente actinomorfas, muchas zigomorfas e incluso hasta amorfas, cuentan
con una dotación de tres pétalos y sépalos (en los Lilium y Amarilis se
aprecian seis aparentes pétalos que son en realidad tres sépalos y tres pétalos
corolíneos u homoclamídeos. Para memoria el cáliz floral representado por la
nomenclatura K es la estructura que envuelve al resto de los ciclos florales
(corola representada como C androceo como A y gineceo como G)
Siguiendo entonces el orden de
evolución, es de apreciar que las
últimas formas vegetales corresponden a la familia de las orquídeas en intenso
y permanente estado de evolución: prueba de ello es su casi infinita capacidad
de hibridación, de las cuales cada día se conocen nuevos híbridos naturales y
artificiales por lo que las obtenidas hasta hoy por el hombre serían los
albores de las orquídeas que se conocerán en el futuro.
Desde las primeras formas vegetales hasta las orquídeas, la más evolucionada de
las flías del reino vegetal. Desde las primeras formas de vida acuáticas hasta
estas últimas, aéreas: el setenta y cinco por ciento de sus representantes son
epífitas: epi de arriba, fito de plantas: han desarrollado la forma de vivir sobre otros vegetales pero no
a expensas de ellos sino que simplemente usándolos como soporte en su búsqueda
de luz en las altas copas de los árboles. Para ello también han desarrollado
diversos mecanismos para sobrevivir distantes del agua.
Resumiendo
Ser orquídea significa: Ser una Microspermae,
diciendo por esto un reducido grupo de plantas cuyas semillas son
microscópicas, en este grupo se reúnen
las Burmaniasaes y las Orquidaceas al respecto en el libro …………………se cita que
el género de orquídeas Cynoches…………….posee 3.600.000 semillas por cada gramo de
las mismas, sorprende si las comparamos con las simientes del Cocotero de las
que una sola puede pasar los mil gramos, y eso que también es una
monocotileonea, pero es que las orquidáceas carecen de endosperma, sus
simientes están constituidas casi solamente de embrión.
El tamaño también es variable, dada la
inmensa variabilidad de la flia cual en la década del setenta del pasado siglo
veinte era cifrado en alrededor de veinte y cuatro mil ya por entonces decía
Teresa Rebeca Northen que era la más amplia familia del reino vegetal
aventajando a las Compuestas hoy Asteraceaes para llegar hoy a cifrarse en más
de treinta y cinco mil y continuar punteras en la cuenta numérica.
ser monocotiledónea:
tener un número de seis pétalos: tres son sépalos(corresponde al llamado cáliz
floral y la estructura que encierra al resto de los ciclos florales cuando aún
la flor está cerrada), tres son pétalos, de los cuales uno se ha desarrollado
en forma de labio con coloraciones y formaciones bien diferenciadas: esto les
da a las flores su característica simetría zigomórfica, es decir que tienen un
solo plano de simetría al igual que los humanos.


Flores de Cattleya labiata

Flores de Cattleya intermedia
Dibujo de Vitruvio y de flor de Cattleya con
planos de simetría
Divididas por una línea imaginaria solo acepta
un corte de los que aparecen dos mitades iguales
Pero lo que es fundamental en la sistemática
botánica es parte sexual de la flor y en base a ello es que se diferencian y
clasifican. Una flor de orquídea cuenta entonces como ya dije de tres sépalos, de
tres pétalos y lo ocurre que en la mayoría de las demás flores con sus anteras
y estilo floral, que suelen estar separados en anteras y pistilo, en estas en
cambio se encuentran unidos en un verdadero hermafroditismo formando una
columna en las que el polen se encuentra en sacos polínicos llamados polinias y
asentados sobre el extremo dicha columna y un poco oculta o protegido y por
detrás de estos se halla el gineceo.
Cuentan muchas veces con modificaciones de
los engrosados en forma
de pseudobulbos, o raíces ……………………………..para servir de reserva en las que
acumular sustancias para los períodos de escases.
Fuego, aire, tierra y agua,
Los cuatro elementos sintetizados tanto por
los presocráticos como así mismo por el I Ching, libro fundamental de la
sabiduría china, como aquellos de lo cual está formado todo aquello que
percibimos como mundo físico intervienen
en la organización de estos vegetales y no podría ser tampoco de otra manera
puesto que ellas junto al inmenso reino vegetal son los productores primarios.
Fuego
De allí
proviene la energía radiante de nuestra
primer y más importante fuente energética: el sol. Es quizá por ello que al
decir de Platón y San Pablo o San Juan Dios es luz.
Aire
De él provienen gases tales como el dióxido de carbono del
cual los vegetales logran solidificar los hidratos de carbono para ser
almacenados como energía química en
forma de materia.
Tierra
De la cual provienen muchos de los elementos
fundamentales para el correcto funcionamiento vegetal, aunque muchas orquídeas
jamás tocan el suelo pero logran a través de su mutualismo con las llamadas micorrizas, absorber elementos
minerales tales como el Magnesio, centro nuclear de la hemoglobina vegetal,
perdón por esta licencia de llamar así a la Clorofila cuya similitud en
organización salvo la diferencia sus átomos centrales: hierro en la sangre,
magnesio en la clorofila, siempre me llevó a sospechar que por allí debiéramos
buscar el eslabón perdido que dilucide el origen evolutivo que liga al reino
vegetal al animal.
El hierro o Fe es también un elemento
constitutivo vegetal que proviene del suelo y que es tomado al igual que el
magnesio indirectamente proviniendo en
ellas de la actividad del hongo Rizobium sobre la corteza, la piedra o
cualquier otro soporte sobre el que realiza su epifitia.
formulas atómicas de la hemoglobina y de la
clorofila
Agua
Elemento llamado vital por su asociación a
los seres vivos y por ser constituyente número uno en proporción dentro de los
organismos. Esta proviene del atmosfera donde existe en sus fase gaseosa,
precipitando en forma de lluvia o condensando en forma de rocío el que es tomado
por los estomas foliares y por el velamen de las raíces. ( el velamen es una
estructura que caracteriza a muchas orchidaceas y es un tejido esponjoso: puede
absorver cuarenta veces su propio peso en agua. Que envuelve a las raíces)
Los chinos llaman a otro elemento madera:
representando al vivo mundo vegetal
Reino vegetal y orquídeas
Se atribuye al llamado padre de la botánica
haber sido el primero en nombrarlas
El filósofo griego
Theophrastus (300 años a.C.) es reconocido por muchos como el primer botánico
por su manuscrito “Indagaciones sobre las Plantas”, en el que describe algunas
orquídeas del Mediterráneo y les da el nombre genérico de Orchis (en griego)
que significa testículo.
En el siglo I, el cirujano de Nerón, Dioscorides, en su libro Materia médica atribuye a las orquídeas propiedades que influyen en la sexualidad del hombre. Por 16 siglos se aceptaron estas teorías médicas y se creía que la orquídea era un afrodisíaco que incrementaba la sexualidad masculina e inclusive que podía influenciar para que un niño por nacer sea varón.
La Iglesia Católica consideraba a las orquídeas como el alimento de Satanás, y que las orquídeas impulsaban al hombre a los excesos. En el tratado Tragus de Hieronynus Bock (1489-1554) y posteriormente en el libro Mundos Subterraneus del jesuita Athanasius Kirchen en 1665, se afirmaba que las orquídeas no producían semillas y que las plantas brotaban del semen perdido del emparejamiento de los mamíferos.
En 1737, las orquídeas son rescatadas de la superstición por Carolus Linnaeus en su obra Genera Plantarum. En cambio, en la China las orquídeas ya habían sido dibujadas y descritas científicamente desde el siglo III.
La primera referencia sobre orquídeas americanas se encuentra en el Codex Badianus, un tratado de plantas medicinales aztecas, en 1552. En este libro se describe la vainilla; con el fruto de esta orquídea se preparaba el tlilxochitl, una poción usada como perfume, especería o medicina.
En el siglo I, el cirujano de Nerón, Dioscorides, en su libro Materia médica atribuye a las orquídeas propiedades que influyen en la sexualidad del hombre. Por 16 siglos se aceptaron estas teorías médicas y se creía que la orquídea era un afrodisíaco que incrementaba la sexualidad masculina e inclusive que podía influenciar para que un niño por nacer sea varón.
La Iglesia Católica consideraba a las orquídeas como el alimento de Satanás, y que las orquídeas impulsaban al hombre a los excesos. En el tratado Tragus de Hieronynus Bock (1489-1554) y posteriormente en el libro Mundos Subterraneus del jesuita Athanasius Kirchen en 1665, se afirmaba que las orquídeas no producían semillas y que las plantas brotaban del semen perdido del emparejamiento de los mamíferos.
En 1737, las orquídeas son rescatadas de la superstición por Carolus Linnaeus en su obra Genera Plantarum. En cambio, en la China las orquídeas ya habían sido dibujadas y descritas científicamente desde el siglo III.
La primera referencia sobre orquídeas americanas se encuentra en el Codex Badianus, un tratado de plantas medicinales aztecas, en 1552. En este libro se describe la vainilla; con el fruto de esta orquídea se preparaba el tlilxochitl, una poción usada como perfume, especería o medicina.
En el libro Historia de las Flores de Lucien
Guyot y Pierre Gibassier se puede leer que las orquídeas, en todas las épocas
han llamado la atención del hombre por la singularidad de sus órganos
subterráneos y por la magnificencia de sus órganos aéreos.
Según A. Zimmermann, ninguna familia vegetal
es tan extraña en la diversidad de sus representantes. La bizarra elegancia de
sus inflorescencias, de formas sorprendentes y caprichosas, ya sutiles, menudas
o aéreas, y otras veces macizas, de aspecto monstruoso, que remedan siluetas de
pájaros, de insectos o de mariposas de otro mundo, solo es sobrepasada por su
brillante colorido, que abarca desde los más vivos hasta los más sutiles; su
fragancia es penetrante y desprende algo de salvaje y primitivo, encantador
para quienes las observan en su lugar de origen.
Y sobre la etimología de su nombre que hace
referencia a las formas muchas veces ovoides de sus tubérculos, ocultos bajo
tierra y generalmente dispuestos de a dos; el nombre de su principal
representante (orchis) que aparece en el idioma francés en Rabelais (siglo XVI), se origina en el griego órkhis
(testículo). Por ello mismo se le atribuían propiedades afrodisíacas o
estimulantes.
El interés por las orquídeas recién se despertó en
Europa cuando floreció la primera orquídea del Nuevo Mundo, Bletia verecunda.
Esta planta fue enviada de las Bahamas a Inglaterra en 1733. En esa ocasión se
llevó del Pacífico a Inglaterra 15 especies espectaculares de orquídeas, y, lo
que en un inicio fue una especialidad para botánicos se convirtió en la
orquideomanía de los nobles.
Todos los ricos tenían que construir un orquideario como una obligación acorde con su estatus, y cuando una orquídea florecía, el evento daba lugar a grandes fiestas y la noticia cubría las primeras planas de la prensa.
El comercio de las orquídeas realmente comenzó a ser factible con el descubrimiento del barco a vapor, a mediados del siglo XVIII, época del apogeo de la orquideomanía.
Grandes compañías surgieron en el continente Europeo, especializadas en la recolección y venta de orquídeas. Se armaron grandes y costosas expediciones al Asia y al trópico del Nuevo Mundo, especialmente hacia la Real Audiencia de Quito.
Estas expediciones duraban varios meses en mula a través de los Andes y meses en el océano, por lo que solo muy pocas de las orquídeas sobrevivían. Por algunas especies raras se pagaban grandes sumas; hay registros de una orquídea cotizada en 3 000 libras esterlinas, que significaba un poder adquisitivo que hoy se podría equiparar con 65 000 dólares.
Todos los ricos tenían que construir un orquideario como una obligación acorde con su estatus, y cuando una orquídea florecía, el evento daba lugar a grandes fiestas y la noticia cubría las primeras planas de la prensa.
El comercio de las orquídeas realmente comenzó a ser factible con el descubrimiento del barco a vapor, a mediados del siglo XVIII, época del apogeo de la orquideomanía.
Grandes compañías surgieron en el continente Europeo, especializadas en la recolección y venta de orquídeas. Se armaron grandes y costosas expediciones al Asia y al trópico del Nuevo Mundo, especialmente hacia la Real Audiencia de Quito.
Estas expediciones duraban varios meses en mula a través de los Andes y meses en el océano, por lo que solo muy pocas de las orquídeas sobrevivían. Por algunas especies raras se pagaban grandes sumas; hay registros de una orquídea cotizada en 3 000 libras esterlinas, que significaba un poder adquisitivo que hoy se podría equiparar con 65 000 dólares.
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